Es una realidad. A día de hoy toda la sociedad está experimentando una aceptación continuada sobre el comercio electrónico.
Lo que antes era un hecho puntual o que poca gente hacia, se ha convertido en una acción de lo más común en casi cualquier franja de edad.
La comodidad, la confianza o el simple hecho de poder comprar mercancías en cualquier lugar desde su propia casa ha hecho que este sector se asiente y vaya día a día más en auge. Las cada vez más hábiles tiendas, con sus diferentes políticas de ventas están copando el mercado.
El comercio local se ve seriamente afectado, quedando en la tesitura de unirse a la rueda o verse superado. Los datos estadísticos son claros, estamos ante un fenómeno real y tangible que no tiene control y que crece día tras día.

Si bien en nuestro país la evolución se está consolidando desde hace pocos años, este mismo fenómeno se está viviendo en otros países con más rapidez e intensidad, seguimos siendo víctimas de un acceso a internet a años luz por debajo de casi cualquier país de Europa, con tarifas casi “sociales”, donde todo el mundo accede a la red sin pagar cuotas como las de las empresas que operan en España.
Pese a este lastre, y hablando únicamente por nuestra propia experiencia, lo que antes era un hecho puntual, hoy por hoy es prácticamente diario, todas las empresas se interesan por el comercio electrónico mucho más que por mostrar su imagen corporativa en una página web. Más acentuado si cabe desde la implantación de plataformas de comercio electrónico como Magento, Prestashop, Drupal o muchas otras, que consiguen reducir significativamente los costes.
Hoy por hoy se venden artículos de consumo, ocio e incluso de elevados costes, como pueden ser joyerías o automóviles. Lo mejor de todo, no tiene visos de parar, el ser humano se acomoda por naturaleza.






